Independentismo y anarquismo

Navegando por la red me he topado con esto. El texto de “Independentismo y anarquismo” que escribimos para el nº2 de Agitación Rural aparece publicado en la Haine y el foro de Alasbarricadas
entre otros sitios.

Independentismo y Anarquismo
Publicado en Agitación Rural Fanzine, nº 2. Cantabria.

Uno de los temas de más auge en la actualidad es el nacionalismo. Disponemos de gran cantidad de información, textos y debates desde muchas perspectivas, pero sin embargo, relativamente poco desde el entorno anarquista, donde normalmente, en vez de argumentar y debatir se usa la respuesta fácil, se reduce todo a cuatro frases hechas y en ocasiones se adopta la postura del sistema imperante. Se hace necesario pues un análisis y debate más profundo sobre estos temas.

A alguien le puede parecer raro que se trate esto en Cantabria cuando aparentemente no se puede asimilar nuestra situación a Euskal Herriak, Paisos Catalans, ect… pero sin embargo, este debate es también aquí importante e incluso más necesario y este es un pequeño aporte a él.

La nación y el nacionalismo, son conceptos modernos que se van fraguando en la primera mitad del siglo XIX con el fin del Antiguo Régimen absolutista y teocéntrico. La nación y la cultura nacional se revelan para las clases dominantes, como el nuevo modo de lograr cohesión social y legitimar el nuevo estado.

Hasta entonces los distintos pueblos tenían sus tradiciones, costumbres, historia y habla, en definitiva su cultura, que junto con el sentimiento de pertenencia comunitario, es el elemento diferenciador que los define como pueblos. Esta cultura no estaba ligada a un marco de poder estatal. Los nacionalismos asumen el papel de crear una cultura estatal homogénea que es la base para que los oprimidos se identifiquen con el estado, con la nación/estado. La nueva cultura y sentimiento identitario se basa en alguna o varias de las culturas populares y es impuesta a los distintos pueblos que puedan conformar el estado. Esta imposición ahoga su identidad propia. Esto mismo sucede también con el pueblo del cual tomó la cultura popular. Al igual que el pueblo son los oprimidos y no los opresores, la cultura estatal no es la popular, es una perversión de esta. La cultura popular nace del pueblo y vive en él, la cultura estatal viene del poder y nunca podrá ser propia de una comunidad, siempre será algo impuesto.

Este fenómeno de cultura estatal “normalizadora” se da tanto en los nacionalismos que han logrado el estado/nación como en aquellos en que este solo es un proyecto. Como libertarios tenemos que recuperar el sentimiento comunitario al margen de todo poder y defender la cultura popular, que bebe de la tradición, pero también es espontánea, libre y creativa.

En muchos de los pueblos que hoy en día están oprimidos, se están desarrollando luchas de liberación nacional. Estas luchas se pueden diferenciar en dos corrientes principales: una nacionalista burguesa y otra nacionalista revolucionaria o socialista. Las diferencias de los acratas con ellas son obvias ya que ambas son estatalistas entre otras cosas. Sin embargo, dentro de la última, si que hay reclamaciones y conceptos que están relacionados con el anarquismo aunque con matices. Conceptos como soberanía, autodeterminación, independencia y como no el afán de destruir el estado español en este caso.

La ruptura con toda forma de dominación es desde siempre una prioridad anarquista. Por tanto, proclamarse independentista y libertario, no es ninguna incongruencia. Se puede entender el independentismo como otro modo de articular el discurso anarquista, tan válido o incluso mejor que el obrerismo. Un independentismo que no traslade el problema a un marco territorial más reducido sino que lleve la soberanía y la autodeterminación hasta el individuo. La libre organización en base a criterios comunitarios naciendo estos en nuestro ámbito más próximo.

Llegados a este punto, se puede apreciar una diferenciación entre nacionalismo e independentismo. Las razones de esta diferenciación de términos son varias:

El peligro del interclasismo en el nacionalismo. Es fácil encontrar las luchas nacionalistas desde un enfoque burgués dejando en segundo plano u ocultando completamente la lucha por la liberación social. Esto, en definitiva, solo significa una defensa de los intereses de una burguesía frente a otra, hecho que no tienen nada de revolucionario ni de liberador. La lucha independentista debe ir pareja a la lucha social o no será independentista. Si no es de este modo, seguirá existiendo la opresión que se manifiesta no solo como opresión al pueblo ya sea esta identitaria o cultural, sino también como opresión laboral, represiva, desarrollista o pedagógica.

El estatismo. Los nacionalistas oponen al estado opresor (en nuestro caso el español) la construcción de un estado nacional que se vería como propio. No conciben la liberación fuera del estado y de hecho, sin eliminación del estado aunque este sea socialista, no existe independencia ni liberación de ningún tipo. La opresión siempre se ha visto por el pueblo como algo externo y ajeno a sí mismo. Por tanto, mientras los esquemas represivos perduren, el pueblo seguirá experimentando la dominación, estará subyugado. No puede existir pues, tal cosa llamada “estado propio”.

La pretensión de fundamentar la soberanía en una idea de nación justificada en conceptos identitarios como la lengua o la cultura. La soberanía y el derecho a secesión son básicos y no necesitan de otros pretextos o justificaciones. Por tanto el objetivo es basar el proyecto colectivo no en función de habla, cultura u origen, sino en el sentimiento comunitario.

Basarse en reivindicaciones sociales y no simbólicas. Potenciar el aspecto cercano y comunal frente al simbolismo y mitificación de la nación en que caen los nacionalismos. Tanto esto como el anterior punto, está intimamente ligado con la oposición a una cultura estatalista.

Suelen ceñir la liberación nacional a un marco definido inamovible. Un marco estático ahoga la independencia ya que niega a las unidades más pequeñas la soberanía. El camino a recorrer no es de arriba hacia abajo si no al contrario. Es en la previa autonomía total y radical de lo más pequeño dónde reside la independencia. El proyecto comunitario, debe ser algo abierto, solidario y no excluyente. La riqueza está en la pluralidad. Aquella gente que se siente parte y participa en la construcción de la vida colectiva es la que forma lo comunitario y en su autonomía reside la soberanía.

Confrontación entre el derecho de autodeterminación y el derecho de autodeterminación de los pueblos. El segundo de ellos lleva aún en su seno la dominación. La previa independencia de las unidades más pequeñas es indispensable para la liberación y la independencia. Libertad total de los individuos de cada comunidad de pertenecer a un determinado proyecto colectivo o a otro.

Un independentismo enfocado desde una perspectiva libertaria tiene un gran potencial transformador. Es una lucha antiautoritaria, antidominación. Lleva la autodeterminación hasta el individuo. Es la lucha por la autonomía radical, por la soberanía. La lucha independentista y libertaria es el sendero hacia la independencia total y la anarquía sin límites.

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